circulo polar

1/22/2012

Daba vueltas a la cadena en sus dedos,deslizándola ,dejándola enredarse y volviendo a empezar. La moneda tenia unos colores extraños cuando le daba la luz y el cascabel se había quedado mudo. Volvió a hacerlo bailar y sonó un tintineo que le pareció muy triste,casi lejano.

Hacía seis años que no se la quitaba del cuello,y antes de eso,seis años más. Cuando se la puso por primera vez ,en la moneda aún se leía su valor...5 céntimos...una noche la despertaron y estaba ahí,en la mesilla de noche,maravillosamente imperfecta y a su lado una sonrisa...la electricidad salió de esa sonrisa y se acurrucó en la moneda...ya no recordaba que palabras siguieron a ese momento,solo esa sensación,esa descarga de emociones ,ese segundo en el que todo el mundo cabía en una habitación de un pueblo en la playa.....

Ya no se la había quitado en seis años. Seis años cargados de cambios,seis años atada a sus cuello,recordándola que estaba ahí,aún cuando ya no estaba. Seis años como recuerdo de que es lo que buscaba,seis años con un mundo de sensaciones encerradas en una moneda.

Jamás se la había quitado. Ni siquiera cuando el cierre se rompió y el resto de los colgantes rodaron por el suelo.La moneda siguió ahí y la cadena también, agarrándose a su cuello como un suicida a la cornisa,esperando una ayuda que rechazaba un segundo antes.
Tampoco cuando pasaba por los controles en los aeropuertos,siempre la habían dejado seguir, quizá al ver el gesto de ansiedad en su cara cuando le sugerían que la dejase en la bandeja de plástico. No podría sobrevivir sin ella,dejaría de respirar y el mundo se vendría abajo,se desplomaría.

Quizá ahora estaba más oscura y parecía pesar menos, limada por las horas de sol y agua salada en verano...
El cascabel llegó más tarde,una mañana soleada en Bologna. Estaba en un platito, encima de la mesa de aquel viejo que leía la mano,que se sorprendió al recorrer las líneas de su palma y la invitaba a vino caliente.
Con sus manos callosas había recorrido la cadena y se había detenido en la moneda,no había dicho nada,solo sonrió y la miró a los ojos. Después le había puesto el cascabel en la palma de la mano y le había dicho que no lo perdiese,que le avisaría de cual era su momento. Por más que lo intentó no consiguió que le dijese de que momento se trataba .

Colocó la cadena en el suelo jugó a crear formas con ella,un circulo,un cuadrado...definitivamente estaba más oscura. Seis años ya....seis años desde que la había dejado encima de aquella mesa una hora entera. Recordaba haber sentido lo mismo que ahora,por un segundo le había parecido que sus pulmones se cerraban esperando un cataclismo,el fin del mundo. Una especie de amuleto? -había dicho el. Algo así-había respondido temiendo aún que algo horrible pasase.
Pero no pasó nada y el mundo no se paró,quizá la decepcionó un poco. Esa estúpida cadena tantos años atada a su cuello y ahora se quedaba inerte,enrollada sobre si misma.

Cuando la cogió para volver a ponérsela ya no pensaba en ella,pero nunca se la había puesto sola y el se acercó para ayudarla. Un segundo frente a frente y sucedió el cataclismo. La corriente salió de sus manos y recorrió la cadena para llegar a su cuello y sacudirla de arriba a abajo y después volvió hasta el multiplicada por diez. La piel se erizó y las pupilas se dilataron,el mundo se deshizo y volvió a crearse en un solo segundo. La moneda siguió ardiendo semanas después pegada a su piel,seguía haciéndolo ahora al pensar en aquel momento.

Recogió la cadena del suelo...seis años y había cumplido la tradición,durante una hora entera había estado alejada de su cuello. Respiró hondo y la colocó de nuevo en su sitio..levantó la mirada y ahí estaba el.

¿Te ayudo?

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